Este no es un lugar de consuelos fáciles ni de frases hechas. Es un espacio para nombrar lo que falta, lo que duele en silencio, lo que no se llena con dinero, con viajes o con palabras ajenas. Aquí se habla de miedo, de edad, de trabajo que corroe, de amores no dichos, de sueños a medio vivir. Pero también de coraje, de pequeñas rebeliones, de afinar cuerdas destempladas y de escribir aunque nadie lea. Si cargas tus propias oquedades, bien.